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Las preguntas de Cecilio: El retortijón

Hacía tiempo que no se lo pasaba tan bien. Aquella noche, Cecilio se corrió una de esas farras memorables que tanto le gustaban y de las que hacía tiempo no disfrutaba. Por eso, a la mañana siguiente se levantó con la hora tan justa que ni siquiera se acordó de sacar algo de dinero del cajero para los “por si acaso” del viaje de cinco horas que se disponía a hacer en tren. Al final llegó a la estación con diez minutos de antelación, así que fue a comprarse un café que le espabilara. Encontrándose en la cola del quiosco de bebidas, impaciente por que llegara su turno, de pronto, Cecilio tuvo un fuerte retortijón seguido de unas ganas inapelables de defecar que le poseyeron por completo. -¡Oh, no! -exclamó para sí-. Ahora no... Consciente de la seriedad del aviso, salió disparado en busca de los servicios guiado por las indicaciones de los paneles que se iban salpicando en el profundo horizonte del pasillo de la estación. Sin embargo, justo cuando suspiraba aliviado al ver el refle...

Las preguntas de Cecilio: El portazo

  Hoy, Cecilio ha leído en la prensa que, en Montreal, los médicos han comenzado a recetar conciertos de música clásica durante un año por los innumerables beneficios que esta tiene para la salud. También, que se recomienda ir a dos conciertos al mes para mantener un buen estado de salud emocional, mental y social. Animado por una noticia tan bien sonante, al terminar, Cecilio se ha puesto a buscar algún concierto al que ir y, después de visitar varios sitios de Internet, ha descubierto que una artista que admira viene próximamente a su ciudad. Sin dudarlo, se ha dispuesto a realizar la compra con la misma viveza de una flauta. Sin embargo, qué poco le ha durado el silbido de su contento cuando ha descubierto los precios de las entradas: desorbitantes y pesados como los tonos más bajos de un trombón. Entonces, decepcionado, con las mejillas coloradas tras recibir (una vez más) el portazo de una cultura elitista e inaccesible, se ha preguntado: ¿Cómo puede enriquecerse una socie...

El Fresno

  No era la primera, pero sí probablemente la última para muchos. Esta sequía duraba ya demasiado tiempo en El Fresno, de modo que las últimas reservas de agua se estaban agotando. La situación era tan crítica que las restricciones a la que se tenía sometida a la población desde hacía varias semanas habían tenido que irse ajustando hasta dejar que, finalmente, fueran los algoritmos quienes decidieran qué individuos podían beber y cuánto. “Una escasez sin precedentes”, se subraya entonces tanto en posts como en tabloides. Ciertamente, el paisaje de El Fresno era desalentador pues allí donde había existido grandes extensiones arbóreas y generosos manantiales de agua, ahora solo quedaba el polvo de la tierra seca que, empujada por el viento, subía y bajaba por las calles y se remolineaba entre los edificios de la ciudad, en otros días más lustrosos. De todos estos edificios, el más apreciado por los fresneros -que así rezaba su gentilicio- era el de la gran central de datos. ...

Taiwán: Kaohsiung

Un grupo de extranjeros juega al Frisbee en el mar, hay adultos y niños que, por la cercanía con la que se relacionan, se diría que son familia. Se ríen, sobretodo los más pequeños. Sus carcajadas activan las mañas más íntimas del corazón e, inevitablemente, me traen algunos recuerdos de mi infancia en la playa, del juego en las mañanas luminosas de verano, de la mirada amable de mi padre, de aquellos días en los que nosotros fuimos ellos, cuando nuestras carcajadas también rompían el cielo azul plano y nítido de Málaga para, desde allí, caer al mar y teñirlo todo de colores. El mar... Nosotros no jugábamos al Frisbee, sino a la pelota, pero para el caso es lo mismo. Estamos en una playa de Kaohsiung, más bien en la playa de una isla de Kaohsiung. No es una de esas islas paradisiacas sinónimo de envidia, es todo lo contrario, de arena negra y con un horizonte repleto de grandes barcos mercantes, ya que Kaohsiung es el puerto más importante de Taiwán. Sin embargo, aunque no estemos rode...

Taiwán: Tainan, en la costa occidental

Del mismo modo que nos dieron la bienvenida, nos despiden los cazas que sobrevuelan sin descanso la ciudad. Tranquilos, el reconocimiento no nos lo hacen a nosotros, afortunadamente no somos tan importantes, sino a su territorio, pues estamos frente a las costas de China.  Hoy dejamos atrás Tainan, ciudad a la que, entre otras muchas cosas, el país le debe su nombre. Es decir que Taiwán viene Tainan el cual, a su vez, se deriva de "banco de arena" en lengua aborigen.  Pero no hemos decidido venir a conocer la ciudad por este desarrollo nominal, sino por su importancia histórica, pues habiendo sido la antigua capital de Taiwán, es aquí donde empezó todo, donde se empezó a formar el país que conocemos hoy.  Como la historia de cualquier lugar, la de Taiwán es igualmente compleja. Aún así os la voy a intentar resumir muy brevemente para que podáis comprender las fotos que luego os enviaré y os aproximéis, así, un poco más a esta sociedad que reclama un reconocimiento propio ...

Taiwán: Sun Moon Lake

Hoy Chunmei se ha levantado antes de lo habitual; una preocupación involuntaria no la ha dejado dormir y es raro, muy raro, porque si algo hace bien ella es, a sus setenta y un años, descansar profundamente. A pesar de este inusual desajuste de su sosiego habitual, se ha levantado como cada día, se ha duchado, se ha puesto los pantalones y el polo, se ha servido el té y ha cogido el voluminoso llavero de la caja de madera lacada y estampada con corazones y flores de cerezo para, tras el portazo, irse a trabajar mucho antes que de costumbre. ¿Qué iba a hacer?  Una vez en la calle, ha visto que todo estaba bien, como siempre, salvo por los puestos de souvenires y comida que a esa hora todavía seguían cerrados; no tenía nada de que preocuparse.  —¡Buenos días Chunmei! ¡Qué temprano! ¿Es qué pasa algo? —le han preguntado al verla los vendedores que ya rondaban por allí.  —¡Buenos días! Qué va, qué va. Es solo que no he podido dormir, cosas que pasan a veces —les ha respondido...

Taiwán: Taipéi (segunda parte)

Acabamos de subir al autobús que nos lleva a Sun Moon Lake, es decir, el lago del sol y la luna. Está en una región montañosa del interior, a varias horas de Taipéi, así que tenemos tiempo de parar y reflexionar sobre lo que dejamos atrás.  Después de cuatro días, vamos viendo lo fácil y cómodo que es viajar por Taiwán, además de formarnos una primera idea de cómo es la sociedad taiwanesa. En nuestras entretenidas charlas de viaje, si en algo estamos de acuerdo es que la higiene y la consideración aquí es una constante, una tónica en la actitud social. Un ejemplo de esto último es el hábito de la cola pues, aunque también por organización, se hace por respeto al lugar que ocupa cada uno. También que los paraguas se presten en cualquier parte, que no se puedan subir pájaros al autobús, o ver que la taza de los váteres públicos tienen un adaptador incluido para que los niños también puedan sentarse son más muestras de su consideración que se suman a su ayuda y paciencia en los restau...