Las preguntas de Cecilio: El retortijón
Hacía tiempo que no se lo pasaba tan bien. Aquella noche, Cecilio se corrió una de esas farras memorables que tanto le gustaban y de las que hacía tiempo no disfrutaba. Por eso, a la mañana siguiente se levantó con la hora tan justa que ni siquiera se acordó de sacar algo de dinero del cajero para los “por si acaso” del viaje de cinco horas que se disponía a hacer en tren. Al final llegó a la estación con diez minutos de antelación, así que fue a comprarse un café que le espabilara. Encontrándose en la cola del quiosco de bebidas, impaciente por que llegara su turno, de pronto, Cecilio tuvo un fuerte retortijón seguido de unas ganas inapelables de defecar que le poseyeron por completo. -¡Oh, no! -exclamó para sí-. Ahora no... Consciente de la seriedad del aviso, salió disparado en busca de los servicios guiado por las indicaciones de los paneles que se iban salpicando en el profundo horizonte del pasillo de la estación. Sin embargo, justo cuando suspiraba aliviado al ver el refle...