Los tres cerditos y sus señorías
Ya está aquí la rutina. La tregua veraniega ha quedado atrás para alegría de unos y lamento de otros. Aunque parece que este año, en realidad, va a ser poco corriente, que la rutina no nos va a traer su habitual letargo como otras veces, sino que llena de incertidumbres, test, dilemas, confinamientos y desasosiegos va a amenizar profusamente estos días pandémicos como si de la más inquietante serie se tratara. Son las nueve menos diez de la mañana y es miércoles. Esto significa que sus señorías ya estarán ocupando sus correspondientes escaños en el Congreso de los Diputados antes de que empiece una sesión más del rutinario control al gobierno. Pongo la radio. Primeras palabras y ya pronto se percibe que aquí, en los miércoles del congreso, a diferencia de la nuestra, su rutina en esta temporada promete ser como las otras, soporífera de tanto partidismo, chulerías, provocaciones, reproches, insultos, pataletas y acusaciones, tan carentes de control y política como siempre. ─ Podrí...